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De Boca en Boca

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Memorias de la tradición oral

Las historias y el conocimiento que pasan de generación en generación son la inspiración para esta colección de vinos jóvenes.

Cuentos, leyendas, chistes, canciones, etc. forman parte de la tradición oral, de la cultura inmaterial que se extiende por los pueblos de cualquier rincón, moldeados a través de los años para adaptarse a las costumbres, personajes y toponimia locales. La Rioja, como no podía ser de otra manera, no está exenta de ella, y, claro está, el vino y las viñas son escenarios comunes.

De todas estas historias de la zona, seleccionamos tres y realizamos una ilustración para cada narración.

 

 

UNA EXPERIENCIA PARA COMPARTIR

El vino, de igual manera que las historias, que ‘de boca en boca’ pasan de unas personas a otras, se disfrutan y se entiende mejor en compañía. Esta fue la idea que nos llevó al nombre de la marca.

Botellas vinos jóvenes

De Boca en Boca

DAME VINO Y QUITA EL AGUA

Cuentan que había un matrimonio en la villa, la mujer ponía un barril delante del fuego para que se templara un poquito y al marido le guardaba un barril con agua, mas lejos, para que estuviera fresca.

La mujer le decía:
-¡Ay, que yo no puedo beber agua fría porque me costipo!
Yo bebo el agua calentita.

Pero un día que al marido se le acabó el agua del barril, cogió y bebió de la caliente, y se dio cuenta que era vino:
-¡Ay caraja la de mi Benita!
Desde hoy tu la fría y yo la calentita.

EL TESORO EN LA VIÑA

Un labrador a punto de morir hizo llamar a sus hijos.
En su último deseo para que sus hijos siguieran con sus tierras les dijo:
– Queridos mios, buscad lo que he escondido en la viña y lo hallaréis todo.

Los hijos se pensaron que su padre había escondido un tesoro en la tierra y se pusieron a revolver todo el suelo de la viña. Cuando ya no quedaba ningún rincón por remover, se dieron cuenta de que allí no había nada.

Sin embargo, la viña, que es ella muy agradecida, ese año el fruto multiplicó. Y, así, los hijos del labrador supieron que para los hombres el trabajo es su mejor tesoro.

EL HOMBRE AFORTUNADO

Antiguamente, bueno no hace tanto, bajaban a burro o con caballos a La Rioja a comprar vino, para cuando volvían ya habían probado el caldo de las bodegas y recibido una bota como regalo para tener en el camino de vuelta.

En su regreso a casa estaban ya bien calientes, y se cuenta que uno de ellos iba agarrado a la cola del burro para no caerse, le entró mucho calor, dejó la chaqueta encima del burro y se le cayó al suelo.
– ¡Ahí va! una chaqueta que me encuentro, p’al burro.
Veinte metros mas adelante, ¡Ahí va, otra chaqueta! P’al burro.

Al rato igual, y así varias veces hasta que llega a la entrada del pueblo y se vuelve a caer.
– ¡Dios!, otra chaqueta ¿Para qué quiero tanta chaqueta? me ‘cagüen’, si van lo menos veinte chaquetas encima del burro, ¡pues no la cojo!

Con que llega a casa, mete el burro a la cuadra, baja la mujer y le dice:
– ¿Y dónde está la chaqueta?
– ¿Por chaquetas te apuras? Si lo menos he echado veinte encima del burro.
– ¿Y la tuya?
– Ahí, donde el molinero había una que casi la piso y no he querido ni cogerla.

De Boca en Boca

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